lunes 9 de noviembre de 2009

Boda Soriano































lunes 19 de octubre de 2009

Madre e Hija









viernes 16 de octubre de 2009

Cítricos y Dulces





miércoles 2 de septiembre de 2009

Bolas de Fuego Nejapa





















jueves 13 de agosto de 2009

Perquin, Morazan.


















domingo 12 de julio de 2009

Golfing con "Ellas son así"

Claudia y Cristina haciendo travesuras en el campo de golf...












sábado 20 de junio de 2009

La Pintora





jueves 7 de mayo de 2009

Cocktails

Preparen el bar que vengo a beberme hasta el agua de los floreros...
(Gabriel García Márquez)











martes 28 de abril de 2009

La Chef






lunes 27 de abril de 2009

Food Photography










domingo 19 de abril de 2009

Verano Juvenil










viernes 27 de marzo de 2009

Cinco pasos para enamorarse

Enamorarse es como bailar... es solo cuestión de encontrarle el ritmo.












miércoles 18 de marzo de 2009

La belle femme

La belleza suele tener muchas facetas. A veces es espontánea, simple, y llena de sopresas.


sábado 28 de febrero de 2009

Amor Perdurable

Como es costumbre llegué al estudio y cerca de la entrada estaba sentada una pareja de ancianos. Los saludé y luego me puse a preparar las luces y el equipo. Luego, escuché que alguien estaba cantando. Unos minutos después reacioné y tomé la camara para ver de que se trataba. Cuando salí, me di cuenta que Gustavo, estaba terminando de cantarle una canción a su esposa y decía:

Si nos dejan nos vamos a querer toda la vida
Si nos dejan nos vamos a vivir a un mundo nuevo.
Yo creo podemos ver el nuevo amanecer de un nuevo día
Yo pienso que tú y yo podemos ser felices todavía

Luego entramos al estudio. Lo que no sabía era que Gustavo había perdido la vista. Me di cuenta cuando le pedí que si me podía ver al lente. Y alguien me susurró, “Él es no vidente”. Me sentí molesto y apenado porque nadie me comentó esto antes. Pero hice caso omiso y seguí con mi trabajo.

Casi al finalizar la sesión. Le pedí a Gustavo que si le podía cantar de nuevo a su esposa. Cántele algo bonito, lo que sea, enamorela, le dije. Se quedó un momento meditando, se aclaró la garganta. Y mientras estaba a punto de cantar preparé la camara y esperé las primeras estrofas que fueron las siguientes:

Amorcito corazón yo tengo tentación
De un beso, que se pierda en el calor
De nuestro gran amor, mi amor;
Yo quiero ser, un solo ser, estar
Contigo, te quiero ver en el querer
Para soñar.

No sabría como describir ese instante. Sentí que se me empañó un momento la vista. Y es que tal vez al ver una pareja que ha estado junta desde hace más de 58 años es admirable. Ver que a estas alturas de la vida pueda alguien amarse en la buanas y las malas. Es, simplemente, admirable.

Lo único que puedo decir sobre este mes que se me escapo de las manos, es que para amar no existe receta perfecta ni persona perfecta. O como dirían los Beatles:

...All you need is love…









domingo 23 de noviembre de 2008

Moda Peke

La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.












viernes 3 de octubre de 2008

Angel-a

No sé, creo que siempre que hablamos tenes la idea que me vas a sacar de mis casillas. O al menos, eso pensas hacer. Porque siempre me querés meter la idea de que me convierta. Al menos, a tu estilo. Y no, no pasa, o quizás notaste que no soy de esos que se ponen a hablar de política o mucho menos, de religión. Ya ni se diga que hablemos de ángeles. O de Ángela.

No te conté verdad. Sí, me pasó, no sé, quizás pasó, o quizás más bien fue un sueño. Seguro fue eso, pero primero, escúchame sí? Yo sé que siempre hablo de más cuando se supone que debo de escuchar. Pero dime tú, cuánto tiempo he pasado así. Escuchando a los demás y nadie me escucha a mí?, mucho diría yo.

La verdad no sé por dónde comenzar. Así, como empecé. Pero esta vez porque ya tengo las ideas claras. Los sentimientos, o lo que sea qué es lo que tengo. Pero escúchame, sí?, porque, seguramente, esta va ser la primera y la última vez que me oigas hablar de este tema…

Te acuerdas la vez que te conté que no le tenía miedo a lo que me pudiera pasar durante estos años?, porque te dije que una mujer me leyó la mano, y me dijo que iba a tener tres hijos. Bueno, después de esa vez con la gitana, me dije: Carajo puedo hacer lo que se me ronque en gana. Total, no me puedo morir, porque igual, sé que voy a tener tres hijos. Lo que significa que me voy a casar algún día. Mientras tanto, no me va a pasar nada. Y no creo que vaya a tener una especie de accidente o algo que me desfigure. Porque te digo, en estos tiempos, no siempre la gente se va por lo bonito que uno tenga por dentro. Aunque muchas veces es lo que hay dentro de tus bolsillos lo que te hace bello, o no dirás?

Así que ahí me tienes. Despreocupado de la vida. Porque no creas que alguien se me va a acercar así nomas. Es decir, nadie se casa con un don Nadie, al menos, no creo que llegue a ser un don Nadie en un futuro cercano. Tal vez en el presente soy eso, pero no más adelante.

Y quién diablos es Angela te preguntas?, calma, que ya entro a eso. Solo déjame darte un poco de contexto. Como te decía… qué era lo que decía?, sí, ya ves, mi mal habito, el de siempre. Te cuento algo con la idea de impresionarte. Algo así, como que bien sacado de algún libro consagrado, algo así como que digas, Vaya, este si que se fajó con Freud. Pero no, como que ya se me olvidó. Y regresó al inicio… al cuarto, a la soledad de éste. Al espejo que tenía frente. Y a Angela que me abrazaba por la espalda…

Sí, estuve con una mujer, solos, los dos. Y me tenía frente al espejo. Dándome lecciones de moral y de autoestima. Me sujetaba con su largo y delgado brazo. Y me rodeaba el cuello con éste, y me decía: "Mirate, mirate al espejo". Me habló de lo poco que me conocía y que solo me metía en problemas. Me mascullaba cosas raras al oído, cosas así como: amar, amarlos, y amarte. Pero sobretodo la última. Que por lo general, siempre trato de evadirla, porque muchas veces me causaba nausea decirla, o más bien, tratar de decírmela.

Mirate, y dime que vez, decía. Y tenía una cara bonita sabes?, de esas, como de película de cine, y luego te preguntas, Qué hace una tipa de estas acá, conmigo? Pero bueno, la idea era esa. Quería que viera eso. Lo que quizás muchas veces le dije varias: que me gustaba lo que no se veía reflejado en un espejo. Aunque para serte honesto. Me gustaba ya lo que estaba viendo. Ya fuese porque estaban tendidas ahí en la cama con la mirada en el techo, sin idea alguna de lo que podía pasar,esperandome...

Pero bueno, como te dije, me siguió preguntando. Y yo le decía que no sabía. “Eso ya es un inicio”, me dijo. Y sabes que andaba?, un vestido negro cortísimo. Si es que le podías ver todo si se le caía una moneda al piso. Pero claro, eso no iba a pasar, no tenía ni bolsillos aquella gran tipa. Mucho menos, dinero.

Y sabes que me dijo?, que era bello, que tenía mucha belleza por dentro, pero que no lo sabía. Y que ella estaba enamorada, de eso, no sé si de mí, pero que le gustaba lo que veía. Y preguntó: desde hace cuánto alguien te dice que te ama?. Me quedé mudo sabes?, sí, raro, casi siempre soy el que habla. Y que me quedé callado. Me quedé como analfabeto.

Yo sé que me vas a decir que soy como los demás. Pero no pude evitarlo. Y bueno, le dije, así, como ella me estaba preguntando. Que le dijera que era lo que sentía por dentro. Y le dije que la amaba. Claro, en un ingles mal pronunciado. No sé, tal vez con aquello de sonar romántico, pero como que a veces a uno no se le quita el monte de encima. Y terminé mejor diciéndoselo en español.

A todo esto le tenía cerca de mí, muy cerca. Si es que con solo respirar podríamos habernos besado, sí, en la boca, y dónde más?

Pero como veras me sujetó el mentón, y me giró la cara de nuevo al espejo. Y ahí me dijo: Ahora quiero que te digas eso. Y no me lo digas a mí, concluyó.

Claro, lo que pasó luego seguro no me lo vas a creer, pero se fue esfumando. Y ese brazo largo, blanco y perfumado, se fue haciendo transparente empezando desde la punta de los dedos hasta perderse por completo en el aire.

Estaba solo, frente al espejo. Y no me salieron las palabras sabes?, no, para nada. Y agaché la mirada, porque me dio pena verme ahí, reflejado. Me repitió: Dime que ves? Suspiré, y se me tropezaban las palabras en la boca. Gentil fue lo primero que se me vino. Y a medida que fui sacando una por uno mis aparentes y ocultos atributos, sentía aquella sonrisa gentil, debajo de aquellos ojos con un maquillaje negro corrido.

Ahora dime lo que me dijiste, pero quiero que lo digas para ti, musitó. Y sabes qué pasó? que ya no podía levantar la mirada. No tenía valor de decirlo. Y por un momento, me quedé ahí, en silencio. Levanté la vista, y ahí estaba yo, frente a mí. Y son esos ratos en los que te miras, y no estas en tu mejor momento para que te tomen una foto.

Me miré a los ojos, y me pregunté. Qué podía tener de especial alguien como yo. Y Angela, como si leyera mi mente, me decía con voz juguetona. “Muchas cosas”. Me miré detenidamente, como buscando algo que se me había perdido en el rostro. Y de pronto. Así, de la nada, tenía la vista nublada. Y pude decirlo, sin que estuviera el nombre de ella en la oración.... Te amo.


lunes 15 de septiembre de 2008

La Bajada




































domingo 7 de septiembre de 2008

Dulce o Salado

Algunos de los sacrificios que se tienen que hacer en esta profesión. A veces hasta el trabajo se come...

martes 2 de septiembre de 2008

La danza de las Mascaras (Prt 2)


sábado 30 de agosto de 2008

La danza de las mascaras (Prt 1)


sábado 23 de agosto de 2008

La Pequeña Naza







domingo 17 de agosto de 2008

Blanco o Negro

No es que no vea los colores, simplemente sé que la vida es blanco y negro...











miércoles 13 de agosto de 2008

Flores de algodon de azucar

Hoy te mentí. Hace como dos horas lo hice. Pero luego me retracté. Porque en realidad, no tenía intención de decir eso. Sí, había dicho que no te quería. Y en realidad, a veces, bueno, muchas veces lo he dicho. Pero luego como que me quedo pensando que no es del todo cierto. Porque me tenes acá, contigo, de nuevo, sentado en esta silla, sosteniendo este paraguas roto y chueco como decías que tenía la boca. Mas era mi sonrisa, es chueca, lo afirmo. Y más ahora que estamos tan cerca y vos estas muda.


Te traje esto… porque sabía que una de dos, o te gustaban o me decías que había gastado mucho dinero en ellas. Pero al final, yo sé que te iban a gustar. Y sé cuánto te gustan las flores. Y si mal no recuerdo, me dijiste esa vez que nunca antes te habían regalo un ramo como el que te hice esa vez.

Te traje de esas que te abrieron los ojos. Las que parecen algodón de azúcar blanco. Te las traje de nuevo. Porque sabía que te iban a gustar. Y te dije que siempre me agradó la idea de saber qué cara ibas a poner cuando te las diera. Y lo bonito que se mira al ramo ya terminado.

No sé, hoy tenía ganas de contarte algo que no fuera tan rutinario. Sabes?, que cuando te miraba me agradaba esos huequitos en tus mejillas. Siempre que te reías a medias o por completo, me daba la impresión que era un paréntesis lo que se te dibujaba. Y sabía que dentro de este estaba encerrado yo, contigo.

Te cuento que hoy no fue un buen día. Sí, estuvo nublado y pequeñas gotas me salpicaron en el camino. Y sí, es como me gustan los días. Grises. Y era cuando te gustaba citarme y decías: que me gustaba que fueran a blanco y negro todo…

Sabes algo también? Hoy me hiciste llorar. Porque me acordé de la vez que dijiste que ya no me querías. Y vi como el paréntesis que hace tu sonrisa se cerraba. Y ya no me veía dentro de él, contigo. Y tenías las cejas rectas y los ojos confundidos. Dijiste: ya no te quiero y tampoco sé que hacer con vos y sin vos.

Pero aquí me ves con mi sonrisa chueca. Y la tengo así, porque sí, ya lo notaste… estoy llorando. Estoy llorando igual que cuando te di este ramo de flores con forma algodón. Y me acordé que me besaste y me abrazaste y no soltaste el maldito ramo. Porque ese día firmaste tu despedida conmigo.

Y así como me vez dibujando tu letra en esta piedra que ya está húmeda y fría. Y dibujo y trazo. Y más la primera letra, la segunda del alfabeto que de pensarlo, me revuelve las tripas. Para luego trazar por completo todo tu nombre. No sé, quizás con la idea que vuelvas a decirme que me queres cuando sé que ya no se puede. Pero yo sí estoy aquí contigo. Y sé que te gustaba que te tratara de vos, y no de usted, a pesar que eras menor que yo, y yo mayor que usted.

Sí, yo sé, me está esperando. Y yo sé que tal vez no sea tan buena como tú. Pero es que al final, me quedé sin vos, y sin voz ya. Porque por fin te fuiste y no es que me dejaste…

…solo te fuiste y te quedasté con un ramo de flores de algodón.




















miércoles 6 de agosto de 2008

El Vagabundo

Había transcurrido un largo, caluroso, sudoroso, agotante, soleado, húmedo, lleno de multitudes, de cantos, de risas, de llantos; de hambre (la mía), de suciedad (la mía también) de codazos y empujones (que también recibí y más de alguna ocasión ofrecí) el día de ayer, miércoles.

Estaba parado en la plaza viendo lo último del evento. Ericka pasó con su cámara y me dijo que si me iba. Asentí y la seguí. Cuando buscábamos el transporte iniciaron los fuegos artificiales. Y solo recuerdo que ella dijo, No, no puede estar pasando!!!!, tengo que regresar, sino me van a matarrr!!.

Así que me marché con su compañera, quién me dijo luego que le gustaba que le dijeran Pollo. Nos desplazamos por las callejuelas. Hasta llegar a la oficina. Guardé mis cosas y me fui a casa, cansado, sudado y agobiado.

Pese al cansancio y a todo lo que puede acarrear una larga jornada de trabajo físico y mental constantes de ir y venir. Me acosté tarde, y me levanté temprano… menuda costumbre. Y recordé que la noche pasada había visto la película Le Chignon D’Olga. Y en una de las escenas un niño veía El Circo de Chaplin. Y era bellísima. Él estaba en su vestidor, y se balanceaba con mucha alegría, y era como si nada le importara. Golpeó a un payaso que tenía frente a él con sus acostumbradas patadas acrobáticas. Luego, con su bastón, golpeó al burro que siempre le perseguía. Y finalmente le propina otra patada a un señor que sostenía un lazo. Y éste al soltarlo, hace que una bolsa de arena cayera sobre la cabeza de Chaplin.

Tengo que verla me dije. Y vaya, que hice bien, e hice mal. De entrada me enamoré de la chica, de la protagonista. Como me encantan esos peinados, esos rizados y esas caras con poco maquillaje. Los labios finos y delicadamente pintados. Los ojos almendrados; figuras blancas, finas y esbeltas que se despliegan como seres etéreos.

La escena que había visto era como yo lo imaginé. Charlie se había enamorado, de ella.

Había un grupo de mujeres y le dijeron a la chica que si quería saber su futuro. La gitana le dijo a la chica que se enamoraría de un hombre alto y oscuro. Y lo que siguió después fue el júbilo de Charlie, porque escuchó todo al estarlas espiando. Y pensó que la fortuna ya había trazado su destino con esta mujer.

Pero qué podemos esperar de nuestro vagabundo. Siempre desinteresado por su bienestar. Siempre prefiriendo dar lo que era ya suyo a alguien más. El joven alto y oscuro no era él al final. Y al ver como la caravana del circo se marchaba, con el trapecista y la chica casados y seguro resguardados en uno de todos esos vagones. Vemos a Charlie, solo, sentado encima de de una caja de madera, dentro de un círculo, mirando al piso. Se agacha, la desempolva y la mira detenidamente. Suspira y observa con su taciturno rostro una estrella de papel rota que fue parte de aquel circo.

Se levanta y se da la vuelta. Camina con su peculiar paso, agitando su bastón, solo. Un círculo oscuro cierra la toma. Y con él, desaparece el vagabundo del sombrero y del cayado.

Y es que siempre nos encanta hacer reír a los demás. Nos encanta a veces dar la mitad, o incluso más de aquel bocadillo que tanto nos gusta. O cómo nos gusta hacer saber a los demás que existen y que importan, y que nos importan. Como nos gusta hacernos la idea de que nos puedan recordar, aunque a veces suceda lo contrario. Como nos gusta que se nos note lo que sentimos en ese momento. Y como nos gusta seguir viviendo de esos recuerdos.

Al final, nadie se queda con el vagabundo… y por eso seguimos como estamos…



domingo 27 de julio de 2008

Los Doors en Singular

domingo 20 de julio de 2008

La Escalada

Habíamos estado buscando a Luis durante una semana o quizás más. Fuimos a la farmacia y solo su hermana estaba. Anda por el festival de la Yuca, nos dijo. Por la cancha de futbol, por ahí seguro anda.

Caminamos más de dos cuadras para llegar. Había llovido. Pequeños charcos de agua y basura se formaron por todos lados. Un grupo de personas se había reunido en un punto. Un enorme poste encerado estaba erigido en un costado de la cancha y en la punta yacía una bandera roja que decía $100. Según me comentaba mi vecino habían embarrado aquello con grasa de cerdo.

La gente se reía, algunos sacaron su celular para tomar una instantánea de aquel momento. Había jóvenes y adultos en la base del poste tratando de escalarlo. Muchos había perdido el pudor por el nivel de alcohol y adrenalina en sus cuerpos. Había lodo y machas oscuras de suciedad por todos lados. Había algunos que esperaban ansiosos en la base para trepar aquella pirámide humana. Algunos estaban descalzos con los pies metidos en lodo. Había un olor fuerte a alcohol barato y sudor.

A veces lograban llegar a la mitad, pero súbitamente se desplomaba la escalera humana. Algunos se daban a la tarea de tirar una camisa al que había llegado mas arriba. Para así limpiar el la grasa del poste. De igual manera, el esfuerzo seguí siendo en vano.

Cuando muchos se quedaron sin aliento y extenuados por el esfuerzo. Un muchacho descalzo camino por el lodo y trepo con agilidad hasta la mitad aquella fina torre. Llegó a su limite y abrazó aquello con todas sus fuerzas mientras los que estaban abajo iniciaban una nueva escalera humana.

Ese que se ves ahí, el que se ha quedado suspendida en a mitad de camino, ganó el año pasado. Le dicen el mudo.

Y por qué le dicen el mudo, pregunté.

Por eso mismo, porque es mudo…

Crees que gane este año?

Lo dudo. Si todos esos bichos bolos no pueden hacerlo llegar, ya, solo es mucho menos posible.

Yo creo que sí ganan ese premio va a dividirse en tantas partes que todos tendrán que conformarse con un dólar en el bolsillo.

Entre todo aquella masa de cuerpos entrelazados se escuchó que un sujeto le gritó a otro. Hey!!!!,vos sos Emo, vení, que te voy a reventar la trompa! Y, en medio aquellos gestos de dolor y fuerza, este sujeto se abrió campo hasta llegar a donde se encontraba un chico. Lo tomó del pelo y luego le colocó el brazo alrededor del cuello a modo de aplicar un poco de fuerza. Y siguió diciendo: Vos sos Emo, te voy a montar verga hijueputa! El chico solo hacía intentos en vano para soltarse. Pero entre el alboroto y los efectos del alcohol en el que se encontraba la mayoría, el “Emofobico”, se olvidó de todo y se unió a la escalera humana para continuar por otras dos horas más alcanzar la bandera roja de $100.

Más tarde regresamos y solo encontramos el lugar desolado. Habían logrado quitar la bandera de la punta.

Seguro fue el mudo, me comentó Rogelio entre dientes.

Sí, seguro fue él.

Para que crees que haya usado el dinero.

Quién sabe?, quizás para comprarse una lengua nueva.

Lo que hace el alcohol verdad?, me decía con gesto negativo.

Sí, los hizo revolcarse en lodo, embarrarse de grasa de cerdo, gritar como tales y al final verse como tales. Qué decis, nos tomamos una cerveza?

Sí, hombre.

Y por qué brindamos?

Hmmm. Por todo aquello que nos saca lo porcino en cada uno de nosotros.

Los políticos?

No, el alcohol barato.
























martes 15 de julio de 2008

Amor Natural

En un principio quería llamarle amor prematuro, o amor de adolecente. Porque ese color tiene, verde. Y es inmaduro. A veces eso nos pasa. Que con los años logramos madurar ese amor por la gente. Lo desarrollamos. Logramos crecer, evolucionar y alargar esos lazos con las personas que amamos. Pero resulta que muchas veces nos dejamos engañar. No sé si por la razón, o simplemente el corazón se vuelve más rebelde con el tiempo o tiene su mente propia. Yo diría que ambas. Porque a mi resulta difícil controlarlo en estos tiempos de soledad. Porque sí, eso son los tiempos de ahora. Mucha gente, poco amor y mucha soledad entre multitudes y multitudes.

Cuando me agaché ese día y vi entre las piedras esas hojas no pude pensar en otra cosa que eso. En corazones. De esos que a veces hemos dibujado en el cuaderno cuando nos gustaba alguien en el colegio. Y bien pueden recordar las veces que junto a todos esos corazones chuecos, porque si que lo eran, muy chuecos, estaba el nombre de ese enamorado. Que muchas veces nunca se llegó a materializar.

Siempre desde que tengo memoria recuerdo haber escuchado decir “ Sí, espero a mi príncipe azul”, y yo como tenía ganas de decirles en esas ocasiones, que tal vez yo no era un príncipe, pero que sí estaba dispuesto a vestirme de azul y así, demostrarles que podía ganarles el corazón. Así, sin mi caballo, ni mi espada, ni mi castillo, ni todo el oro de un reino trágico. Porque solamente eso podría ser ese príncipe azul. Un príncipe trágico. Porque nunca se dignó a salir de esa catillo y desposar a todas esas damas que todavía en la actualidad sueñan con él.

El amor es algo tan complejo y a la vez sencillo. Solo basta dejarse querer y abrir la boca para decirle a ese alguien, un simple, te quiero.

Cuanto te quise, y cuanto te hubiese querido querer. Y lo digo en todos los tiempos, en el pasado, en el presente y en el futuro. De veras, te quise y te querré siempre. A vos, quién sea que seas, que todavía no me conoces y que quizás nunca me conozcas. A esa que pienso que quiero y que no llegue a tener. Porque así como soy, seguro te asustas y te vas al darte cuenta de que solo te quise querer, y que lo único que quería era tenerte solo un día más.

Dedicado a todos esas personas que nos marcan. A todos esos amores que son breves pero que son fulminantes.



domingo 13 de julio de 2008

Trio de Anorexicas




Perro Vegetariano



martes 8 de julio de 2008

Consagración de la Primavera































miércoles 25 de junio de 2008

Teatro Ambulante

Como decía siempre mi amigo Diego, Chavalo. Eso era, un Chavalín cuando me fui con Lorena y un grupo de teatreros a Chalatenango. No sé ni cómo fue que me convenció. Pero en un inicio estaba más que seguro que las fotos que iba a hacer serían pagadas. Y reafirmo, bien pagadas…lo cuál nunca sucedió.

No tengo muy claro el recuerdo de cómo se llamaba la persona encargada del grupo de teatro TNT. Seguro se lo pregunto a Lorena una noche de estas que hablemos. Y lo más probable, es que al igual que yo, tampoco lo recuerde.

Y es que si estas leyendo esto, Lorena, con toda la pena del mundo, nunca me dijiste que era un grupo de teatro. Me dijiste TNT. Y lo primero que se me vino a la mente fue eso. El canal TNT. Que absurdo, y que ingenuo me siento al estarte confesando esto. Y yo me fui por eso. Porque pensé, vaya, TNT, qué carajos anda haciendo esta gente del otro lado de la frontera aquí, en El Salvador. Pero bueno, lo hecho… hecho está. Seguro te estás carcajeando, o te estas echando esa risotada cavernosa que solo vos sabes hacer. Y que no te niego, siempre me agradó de vos.

Lo bueno es que en esos días estábamos de vacaciones. Y vaya, que no sé, fueron unas buenas vacaciones. Al menos eso sentí yo. Estar con todos ahí. Bueno, mejor empiezo a contar como fue todo. Fragmentos, porque eso es todo lo que se me ocurre en este momento. Memorias fraccionadas que poco a poco voy uniendo.

La verdad es que para ese entonces había viajado un par de veces a esa zona. Siempre que llegaba o daba la noticia que iba por esos rumbos, entre codazos me decían: Hey negro, te conseguís una Chalateca, para así, vaa, mejorar la raza!!!, Y bueno, sí, lo acepto, muchas veces vi mujeres que estaban muy guapas, no tanto como me las pintaban, pero sí, guapas. Algunas incluso me parecían hasta de mentira. Porque tenían los ojos más azules que había visto, y el cabello casi blanco de lo rubio que era. Además, yo siempre fui en la época fría, o a la zona fresca. Y no a la zona que fui a parar. Que como ya había dicho antes, no me acuerdo.

Esa vez recuerdo que había un pequeño teatro que estaban arreglando para la función. Donde, el grupo de actores que incluía a Lorena, se prepararon para dar una función a un grupo de estudiantes de la zona. También había un grupo de 4 españoles. Muy simpáticos los tíos. Y sí que se robaron la atención de todos los “chavalines” del lugar. Sobretodo por la actuación del cocainómano y la ebria y bueno, no recuerdo el papel de los demás actores. Solo sé que la ebria estaba buena… como actriz, claro está.

En varias ocasiones muchos de los que andaban conmigo me hacían bromas. Sobretodo los españoles y unos hondureños que también se nos unieron. Recuerdo que hacía un calor que daba la impresión de que estabas llevando agua a mercurio. Y seguro te achicharrabas en el camino. Bueno, algo así, tal vez no tanto, sí, yo sé, exagero, a veces hasta yo mismo ni me lo creo. Pero palabra, hacía mucho calor. Y por eso decían así, con un tono medio afeminado: Ayyy Ayyy Ayy, se nos duerme el fotógrafo, ayy ayyy ayy!!.

En realidad como no te voy a negar eso. Porque sí, me estaba durmiendo. Tenía todo el tiempo un sueño que me quería, a veces, dormir ahí mismo donde estuviera parado. Es más, hasta la capota de un carro me resultaba cómoda a primera vista. Fue entonces cuando me dijeron: “Mire señor periodista, lo que a usted le pasa es que está deshidratado. Tome agua, mucho agua, y ya va a ver como se le quita el sueño”. Vaya que sí fue santo remedio. Porque el siguiente día, por maje iba a dejar que me diera sueño todo el día. Lo notaste verdad?, siempre cargaba una botella con agua. Qué me estorba era otra cosa, pero el sueño ya no fue problema. Incluso, hoy cuando me da sueño me tomo un o dos vasos con agua. Yo sé, patético. Pero igual, es más fácil que hacerme una taza de café, que más bien parece purga, al menos eso me dijo un compañero en el trabajo.

Lo que si no te dije es que me gustaron mucho las calles ahí. El color sobretodo, y qué decir de la gente. No de las rubias con ojos de todos los colores y formas. No, bueno, sí, esas también. Pero me entiendes verdad. Me gustó mucho el lugar. Y me gustó más cuando llegaron los hombres con zancos y los garífunas. Que en ese entonces ni idea que eran. Podes creerlo, sí, a veces siento que era un tanto analfabestia. Pero igual, si me preguntas ahora hasta te podría bailar un poco de punta.

Pues a la gente le gustó mucho ese espectáculo. Y vaya que se me olvidó preguntarles tantas cosas al grupo de hombres felinos con zancos. Pero vos me conoces. Te fijaste que cuando yo estoy metido en lo mío, con mi cámara, como que no hay nada que me saqué de ahí. Y eso fue, que disfrute de esa fiesta como si fuera parte de ella. Los tambores, los girones de telas de colores intensos: azules, rojos, verdes, amarillos. La plazuela repleta de gente. Las luces de las farolas cuando empezó a anochecer. Luego la danza del fuego y ese payaso con el micrófono. Que me recordó al que salía en la película de Steven King, “It”, pero con sobrepeso.

Sabes que fue lo que más me gustó?, cuando se terminó todo y nos fuimos con los hondureños. A ese terreno, a esa casa grande. Donde con envases de gaseosa y el ritmo de los tambores bailaron toda la noche punta. Parecían incluso hipnotizados por ese ritmo. Lo recuerdas?, incluso una de tus amigas bailó con ellos. Con el gordito, que luego se tiró al piso y bailó punto, así, acostado y poseído por la música.

Afuera estaban otros. Andaban con ropas oscuras y caminaban en la orilla de una piscina vacía. Tenían unas largas pitas con alguna especie de gasolina en las puntas. Les dieron fuego y empezaron a dibujar círculos en la oscuridad. Lo recordas?, y ya era noche. Y me quería quedar más rato. Pero ahí sí, ya no era sueño por el calor, era sueño de cansancio.

La representante del grupo me insistió en que me quedará otro día más. Quería que me quedara a la fiesta. Y vaya que lamento no haberme quedado. Pero creo que igual, no lo hubiese disfrutado tanto. Porque quería documentarlo, y lo que menos tenía era memoria en mi cámara y fuerzas en el cuerpo.

Creo que nunca te agradecí ese viaje. Pero creo que ya, a estas alturas, estás consiente de lo mucho que te aprecio. Y se que querés que te lo diga, sí, también de lo mucho que te quiero. Porque a pesar de los años y de todo y todos. No hemos perdido el contacto. Y seguro me llamas más tarde para que nos tomemos un café. Para que luego me empieces a endulzar el oído con todo eso que siempre me decis cuando hablamos. El viaje fue bueno, aunque al final, me fui en chuco como decíamos acá. Porque en ningún momento recuerdo que alguien me dijo, Roberto, te vamos a pagar por las fotos. Porque ese fue el único problema. Que no era el TNT que pensaba. Era un grupo de teatro…
























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